Una iniciación al mundo del té blanco

El mundo del es mucho más extenso de lo que podemos pensar en un primer momento. Cuando nos sumergimos en él, se abren las puertas a nuevos sabores y aromas, y descubrimos así que hay muchas variedades más allá del clásico té negro o verde. Por ese motivo, te invitamos a descubrir el mundo del té blanco en este artículo.

¿Has oído hablar alguna vez de esta variedad? Se trata de una infusión de aroma y sabor sutil y delicado que conquista por sus sencillez y, a la vez, su complejidad. Sin duda, deslumbra los sentidos y, por este motivo, se encuentra entre las opciones preferidas de los amantes del té.

¿Qué es el té blanco?

Menos conocido que el té negro y el té verde, el té blanco se considera a veces un té “complicado”. Una tipología reservada para gente experta en el mundo del té, aunque no hay nada más lejos de la realidad: cualquier persona puede disfrutar de su delicioso sabor y sus propiedades.

té blanco

Taza con té

El té blanco, al igual que todos los tés, proviene de la llamada planta del té: la Camellia sinensis y se produce, principalmente, en la provincia de Fujian, en China, así como también en Nepal, India, Sri Lanka y Tailandia. Lejos de lo que podríamos pensar, su nombre nada tiene que ver con el color de las hojas ni con el de su infusión en taza sino con los pelillos blancos que recubren a las hojas jóvenes o cogollos con los que se elabora este té.

Mientras que existen variedades de té que destacan por sus complejos procesos de elaboración que modifican en profundidad sus aromas y sabores, este se caracteriza por una elaboración totalmente minimalista, que respeta sus rasgos originales. 

Por eso, a menudo se dice que es el té “más natural” que existe. Mientras que los tés negros pasan por largos procesos de oxidación y variedades como el pu’erh (al que habitualmente llamamos té rojo) se fermentan hasta conseguir su característico aroma, el té blanco apenas pasa por una breve fase de oxidación. 

plantación de té blanco

Plantación de té

Características 

Una característica diferencial del té blanco es la materia prima a partir de la que se elabora: se usan solamente los brotes y las hojas más jóvenes. En algunas variedades, es posible observar los pequeños pelos vegetales que recubren las hojas en sus fases más tempranas de crecimiento. Por supuesto, tan excelsa materia prima conlleva un precio. No resulta a menudo barato.

Una vez infusionado, el té blanco da lugar a un licor de color ámbar claro, con un abanico de aromas y sabores que sorprende hasta al más avezado catador de tés.

En boca, deslumbra con un amplio despliegue de sabores. Si bien su sabor suele ser más suave que el de otras variedades, sus aromas típicos incluyen notas frutales, a melocotón, melón o albaricoque, así como también toques de vainilla, cítricos o miel.

A la hora de catar el té blanco, se recomienda hacerlo solo; es decir sin acompañarlo con ningún alimento. Es importante recordar que se trata de una infusión sutil y, por lo tanto, cualquier sabor fuerte puede arruinar la experiencia.

tetera

Tetera sirviendo té

Las principales variedades del té blanco

A diferencia del té negro que tiene un abanico llamativo de sabores diferentes, el té blanco tiene menos variedades, no por eso menos llamativas o distintivas en sabor. Entre los principales tés blancos se encuentran el Bai Hao Yin Zhen, el Bai Mu Dan, el Gong Mei, el Shou Mei y el té blanco de Darjeeling.

Té Bai Hao Yin Zhen o Aguja Plateada

El té Aguja Plateada, conocido también como Bai Hao Yin Zhen, se elabora en la provincia china de Fujian y es, sin dudas, el más famoso. Se trata de un té muy apreciado y, por ende, exhibe precios altísimos. Esto se debe a que se elabora únicamente con brotes de la planta del té de la variedad Da Bai.

Dichos brotes se recogen de manera manual entre marzo y principios de abril, siendo así un trabajo arduo y delicado. Las hojas del Silver Needles tienen un color grisáceo que le da nombre. En cuanto a su aroma, se describe como a heno recién cortado y su sabor es vegetal y dulce.

Té Bai Mu Dan o Peonía Blanca 

También dentro de los tés más famosos y consumidos, el Bai Mu Dan (o Pai Mu Tan) ofrece una altísima calidad y un precio un poco más accesible que el de la Aguja Plateada.

El mismo se elabora a partir de brotes sin abrir y las dos primeras hojas jóvenes recién abiertas. Al incluir hojas jóvenes, el té Peonía Blanca tiene sabores menos sutiles que otras variedades de té blanco. Destaca por su sabor intenso, con toques florales de peonías y crisantemos.

hojas de té

Hojas de Té Bai Hao Yin Zhen / Foto: madeinchina

Gong Mei

Para elaborarlo se recogen las hojas jóvenes de la subvariedad Da Bai de la planta del té, la Camellia sinensis. Al infusionar las hojas, se obtiene un licor más oscuro que en los casos anteriores, con un tono entre anaranjado y dorado, y un sabor aterciopelado con matices florales.

Shou Mei

Cultivado en las provincias de Fujian y Guangxi, en China, las hojas para su elaboración se recogen de manera más tardía. Esto da lugar a sabores, colores y aromas más terrosos e intensos.

Té blanco de Darjeeling

Este té destaca por su lugar de elaboración: a los pies del Himalaya, en la India. Si bien se parece bastante a las variedades analizadas anteriormente, en esta infusión es posible notar toques de nuez y moscatel.

Pico de un monte

Pico de un monte en el Himalaya

Cómo hacer una buena taza de té blanco

El té es rico en taninos, unas sustancias que nuestro paladar puede percibir. Un exceso de taninos puede provocar que notemos astringencia y amargor. 

La temperatura del agua que usamos para el té juega un papel fundamental en la cantidad de taninos que las hojas de té liberan en el líquido. Cuanto más caliente esté el agua, más taninos se liberarán.

Por eso, especialmente en el caso de tés delicados como el blanco, conviene no sobrepasar los 85ºC para evitar que el té amargue y se pierdan los matices más sutiles de esta variedad.

– Ingredientes:

  • 2,5 gramos de té blanco
  • 1 taza de agua

– Elaboración:

  1. Calienta el agua a 85 ºC.
  2. Incorpora las hojas de té blanco.
  3. Deja reposar durante 4 minutos.

Anímate a sumergirte en el mundo del té blanco. Amplía tus horizontes más allá del habitual té negro y verdes y déjate sorprender por un té sutil, delicado pero repleto de matices.

Escribe: Infusionismo.

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