Valle de Agaete, paraíso cafetero canario

Como si casi de un milagro se tratase, en el territorio isleño donde nacen los prestigiosos plátanos que llevan el nombre del lugar, también crece con excelente resultado el café en Canarias. El único cultivado en Europa, el extraño caso de una adaptación al clima y a la tierra de las islas que no son, precisamente, propicias para los granos. Pero, a pesar de este contexto, en varias regiones se consigue obtener un producto cafetero de extremada calidad. Aunque no ofrezca mucha cantidad y el precio a pagar por cada kilo de café sea bastante alto, no cabe ninguna duda de su garantía. Una de las zonas en las que mayor éxito tiene dicho cultivo es el Valle de Agaete, el paraíso cafetero canario. ¿Quieres conocerlo y descubrir su historia?

Historia del café en Canarias

Según los registros que se tienen del pasado y según unos estudios, la llegada del café a las Islas Canarias se remonta al siglo XVIII, concretamente a Tenerife. Fue el rey Carlos III quien encargó a un marqués la creación del Jardín Botánico de La Orotava, un lugar natural que serviría para cultivar semillas y plantas exóticas. Esas procedentes de América y Asia, entre las que se encontraba el grano cafetero. Así, en el año 1788 se introdujo por primera vez en la región tinerfeña, aunque al principio su disfrute tras comercializarlo se redujo únicamente a la propia isla. Después, se abrió camino comercial hacia Gran Canaria y logró instalarse en el ya reconocido Valle de Agaete.

Se trata de un entorno natural muy característico donde, actualmente, se reúne la mejor calidad y la mejor producción cafetera de todas las Canarias. No obstante, en sus comienzos, los cultivos de cafeto se centraron en zonas más cercanas a la costa hasta que se descubrió que en dicho valle el éxito estaba garantizado. Tampoco se le daba, al principio, demasiada relevancia al café, cuyos árboles eran secundarios al resto de habituales. Naranjos, mangos, guayabos o las tradicionales plataneras se llevaban todo el protagonismo en aquella época en la que la cosecha era manual.

Arduas y complejas, las tareas con los granos comenzaban eliminando la cáscara que los recubre para acabar moliendo gracias a un molinillo apto para ello. Entre todo ese proceso no podía olvidarse el secado al sol, el desmontado o el tostado. Hasta que se introdujo la maquinaria en los años 70, la producción cafetera era muy trabajosa. Tanto que había diferencias importantes entre los agricultores que se dedicaban a este cultivo.

Valle de Agaete

Paisaje de las Islas Canarias

Puesta en valor del café canario: Agroagaete

Ya en el año 2002, precisamente por esas dificultades que presentaba el café canario y para evitar su extinción de las islas, se fundó la asociación Agroagaete en el municipio. Ese que pronto iba a darle nombre propio al grano que nacía en el Valle de Agaete, porque en 2006 nacería Café de Agaete como marca. Hasta ese momento, lo que se producía bailaba entre distintas calidades y sabores, algo que no beneficiaba a la imagen de Canarias con este producto. Por ese motivo también se quiso unificar esfuerzos para poner en valor una plantación única en Europa que se daba en pleno terreno volcánico, en una tierra calurosa, de escasas lluvias y al noroeste de Gran Canaria.

El cafetero Valle de Agaete

Amparado y a la sombra de enormes árboles frutales típicos del territorio canario, el entorno cafetero del Valle de Agaete se ubica en una zona perfecta para desarrollarse y dar sus frutos. Allí se dan unas condiciones climáticas excepcionales que permiten al pequeño árbol formado por varios tallos un crecimiento vertical. Aunque después se ramifica de manera horizontal y opuesta. Pasan hasta ocho meses entre que dicha planta florece y sus frutos maduran para ser recolectados. Esas llamadas cerezas que contienen los granos cafeteros no nacen en ningún otro punto del continente europeo, solo en las Islas Canarias. Sin duda, un mérito.

Valle de Agaete café

Cerezas de café recolectadas / Foto: bodegalosberrazales

¿Y qué variedad se cultiva en el Valle de Agaete? Pues la typica o arábica, que había caído en desuso en el resto de grandes países productores de café, pero que en esta zona isleña encajaba a las mil maravillas. Concretamente, en la Finca La Laja, donde están las Bodegas Los Berrazales, hay unas plantaciones cafeteras dignas de admirar. No ofrecen mucho rendimiento, más bien poco, pero hablamos de un producto exótico, casi milagroso. Esos 5.000 kilos que se consiguen en todo el valle sirven para deleitar el excelso paladar del amante cafetero. Aunque sea a 15 euros unos 250 gramos de este café canario tan gourmet. ¿Quieres probarlo? ¡Visita Gran Canaria!

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