Domesticación de la vid: lo que no sabías

La domesticación de la vid comenzó relativamente poco después de la última glaciación. Hablamos de una planta de la que bebemos desde hace ocho mil años. Para comprender su evolución nos remitiremos a un estudio del Insituto de Ciencias de la Vid y el Vino (ICVV). Te contamos todo sobre su proceso de adaptación hasta convertirse en lo que es hoy. ¿Quieres adentrarte en los secretos de la genética vegetal?

Comienzos de la domesticación de la vid

Bien es sabido que los hábitos de vida del hombre no solo han influido en su evolución. El ser humano es el responsable de crear criaturas tan sorprendentes como el chihuahua a partir del lobo salvaje. Esto es debido a la costumbre de domesticar animales y plantas ya en el Neolítico. Ha ido modificando su ADN con el paso de los milenios. El gato doméstico es el resultado del gato montés, así como el trigo o la vid actuales son el de plantas silvestres. Por lo tanto, cambiar los hábitos de vida de una especie tiene un impacto sobre su fisionomía.

En el caso de la vid esto es algo evidente. Todos sabemos que ya desde los tiempos del Antiguo Testamento se bebía vino. Claramente se trata de una planta que nos ha acompañado a lo largo de la historia. El problema que presenta el estudio de la evolución son los pocos hallazgos de las anteriores fases de la planta actual. Hoy en día solo se encuentran, por lo general, plantas silvestres y plantas sativa (la variedad evolucionada a raíz del cultivo). Sin embargo, hay un lugar donde recientemente se han localizado evidencias sobre eslabones perdidos.

La domesticación de la vid en los Balcanes

La República de Montenegro es un pequeño país balcánico a orillas del Mediterráneo. Su viticultura difiere al resto de Europa en que es más tradicional. En países como España y Francia apenas queda vid silvestre y prácticamente todo lo que existe es sativa (cultivada). El ritmo vertiginoso del mercado ha supuesto la pérdida de la diversidad del cultivo y las prácticas tradicionales. En Montenegro, sin embargo, los cultivos actuales conviven con la viticultura típica. Esto se traduce en una variedad genética mucho mayor.

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Vides en La Rioja

Es por ello que un equipo de ICVV y la bodega 13 Jul Plantaze encontró los eslabones perdidos que explican la evolución de la planta. Recolectaron 419 muestras genéticas en todo el país. Estas incluyen plantas cultivadas en viejos huertos y vides silvestres. En teoría, estas últimas pertenecen a la variedad sylvestris, antecesora de la sativa o cultivada actual. También se incluyeron en el estudio 57 variedades locales conservadas en una colección de vid. Se trata de un buen lugar para estudiar la domesticación del vino.

Los resultados

Las conclusiones fueron sorprendentes. El proceso de adaptación no ha terminado. Además, encontraron variedades cultivadas que no habían evolucionado prácticamente desde el Neolítico, puesto que estas mismas también crecían en la naturaleza. Javier Ibáñez, del ICVV, lo dejó claro. Hay pocas generaciones de separación entre las subespecies silvestre y la cultivada. También debemos reseñar que el flujo genético entre ellas no se ha detenido.

Uvas en la vid

Uvas en la vid


Los resultaros fueron increíbles. Así pues, obtuvieron 144 perfiles genéticos diferentes. Los análisis de sus estructuras genéticas revelaron varias formas predecesoras que aún no se habían convertido en sativa. Se calcula que la domesticación de la vid comenzó hace ocho mil años durante el Neolítico. Un hallazgo reseñable del estudio es la observación de plantas sylvestris que se pusieron en cultivo. Las multiplicaron por estaquillas. Así pues, con este factor ya se considera una variedad.

Híbridos fundamentales

Otro hallazgo muy reseñable es la presencia de variedades intermedias entre las silvestres y las cultivadas en huertos y viñedos. Por lo tanto, hablamos de híbridos entre sylvestris y sativa fundamentales para la domesticación de la vid. Se podría decir que la diversidad de vides propia del país favorece el flujo genético entre subespecies. En estas mezclas lo más seguro es que fueran fundamentales para la adaptación de la vid en nuestra península. Las silvestres contribuyeron a que las variedades cultivadas se volvieran resistentes y aguantasen.

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Los hallazgos son sorprendentes teniendo en cuenta que se trata de uno de los países más pequeños del continente. Se encuentran muchos subtipos al borde de la extinción. También encontramos en Montenegro la subespecie Savagnin. Es la progenitora de algunas de nuestras variedades peninsulares. Entre ellas se cuentan Verdejo, Godello y Maturana Blanca. Es interesante cómo la ciencia nos ayuda a conocer los orígenes de una de las bebidas más antiguas y con más tradición del planeta. Si comprendemos el pasado del vino podremos garantizarle un futuro pase lo que pase. Ahora, ya conoces más sobre la domesticación de la vid.