El pimentón de Mallorca sobrevivirá con DOP

El pimentón de Mallorca vuelve más fuerte que nunca. Ha pasado de rozar la extinción a convertirse en uno de los alimentos más cotizados de Baleares. Tras años y años de burocracia, esta semana ha conseguido el reconcomiendo que merecía por parte de la Unión Europea. Veamos cómo prestando atención a un problema podemos darle la vuelta a la tortilla.

Ya con DOP

La Comisión Europea por fin lo ha tenido en cuenta. Después de una larga tramitación, el pimentón de Mallorca ha conseguido su propia Denominación de Origen Protegida (DOP). La burocracia para otorgarle este estatus al pebre bord, nombre del pimiento mallorquín, se inició hace nueve años. Gracias a él se garantiza la protección del alimento, que no se podrá vender al por mayor. Tampoco podrá comercializarse en envases de más de cinco kilos. Por último, el pimiento que no se acoja a los parámetros establecidos no podrá usar el nombre de Mallorca.

¿Qué significa pebre bord?

Este es una variedad del tap de cortí. Hablamos de un pimiento autóctono mallorquín muy típico. Se cultivaba extensamente en toda la isla hasta finales del siglo XIX de forma tradicional. El pimentón de Mallorca es conocido por ser un ingrediente fundamental de la sobrasada. ¿Si era tan popular por qué necesitó ser protegido? La explicación es sencilla. A finales de los años setenta empezaron a llegar pimientos peninsulares. Los barcos descargaban variedades mucho más competitivas que se incorporaron a la dieta mallorquina. 

El auge de los nuevos pimientos provocó el paulatino declive de los cultivos locales. Las autoridades percibieron un riesgo real de extinción y la declararon variedad autóctona con riesgo de erosión genética. Su desaparición sería un hecho muy triste debido a sus peculiares propiedades. Si bien posee un sabor dulce, la sensación que deja en la boca es picante. Además, se percibe untuosidad en el paladar. No tiene nada que envidiar al pimentón de la Vera, por ejemplo.

Pimientos mallorquines antes de la cosecha

Pimientos mallorquines antes de la cosecha / Fuente: @EUAgri

No es un fruto que resalte por su gran tamaño y peso. El pimiento pesa habitualmente entre 17 y 20 gramos. En cuanto a la forma, esta es piramidal y la base es triangular. No son muy grandes, ya que suele medir entre cuatro y seis centímetros. A estos se les deshidrata, se les quitan las semillas y se muelen. Así es como nace el ingrediente fundamental de la sobrasada al que conocemos como pimentón. También es imprescindible en platos típicos de otras regiones, como es el caso del lacón a la gallega.

La importancia actual del pimentón de Mallorca

Su cultivo se extiende a lo largo y ancho de más o menos 13 hectáreas. En estas tiene lugar una cosecha bastante tradicional que deja poco espacio a las máquinas. Se realiza a mano. Por ello es que el valor económico de sus plantaciones hoy en día es considerable: 375 mil euros cada año. Así pues, mueve bastante dinero a pesar de constituir una variedad endémica protegida. Su relevancia es tal que necesitan cuatro fábricas para convertir el fruto en el aclamado pimentón de Mallorca.

Pimentón de Mallorca con el sello de Denominación de Origen Protegida

Pimentón de Mallorca con el sello DOP / Fuente: @EUAgri

La responsable del nuevo estatus del pimiento es la Asociació del Foment del Pebre de Mallorca. Sus integrantes representan el 71 % de la superficie cultivada. Además del 78 % del valor económico de las casi 29 toneladas cosechadas al año. Su nueva categorización puede ayudar a impulsar la economía local. El cultivo fija población y genera empleo en áreas rurales de la isla, además de actuar como reclamo para la restauración. Es probable que aumente su consumo en los restaurantes mallorquines y que cada vez más turistas opten por él.

En resumidas cuentas, estamos ante un ejemplo de cómo podemos conservar lo nuestro. En muy poco tiempo pasó de ser un alimento básico a casi desaparecer. Gracias a la atención que supieron darle las autoridades se revirtió la situación. Ahora se lo valora como merece, como un alimento autóctono que debe perdurar en el tiempo. El pimentón de Mallorca forma parte de la idiosincrasia local y los mallorquines lo saben. La próxima vez que comas una sobrasada asegúrate de dónde viene su pimentón. Así podrás apoyar también a los agricultores de la isla al tiempo que disfrutas de un manjar típico de Baleares.