Sal marina del Cabo de Gata: una flor en la salina

La sal marina del Cabo de Gata goza de gran prestigio. A continuación comprobaremos por qué es tan cara y explicaremos sus secretos. Su método de recolección lleva practicándose generaciones y es totalmente respetuoso con la naturaleza. Veamos las razones por las que se conoce a esta joya marina como flor de sal.

Flor de sal vs sal del Himalaya

Hoy hablamos sobre una sal muy cara, al igual que en el artículo sobre la del Himalaya. El precio de este producto, que no es rosa como la paquistaní, ronda los cinco o seis euros por 125 gramos. Si bien es cierto que el transporte es un factor que encarece la sal del Himalaya, no ocurre lo mismo con esta. La sal es un producto proveniente de toda la costa española y su precio nunca llega a ser tan elevado como el de la flor de sal. Veamos a continuación los motivos, además del marketing, que la vuelven tan costosa.

¿Por qué es tan cara la sal marina del Cabo de Gata?

Goza de una ubicación exclusiva donde cristaliza tranquilamente y sin prisas. Hablamos de las faldas del parque natural más conocido de Almería. Una auténtica reserva de la biosfera por la que pasan miles de aves migratorias cada primavera y cada invierno. Otras especies se quedan durante el invierno en el parque en lugar de partir hacia África. 

Si nos planteamos por qué es tan cara la flor de sal, obtendremos la respuesta rápidamente. A continuación ejemplificaremos con la Unión Salinera. Esta cuenta con el sello de excelencia parque natural, el cual garantiza su respeto por el entorno y la biodiversidad. El sello aporta valor añadido al producto porque incluye tres ámbitos de protección. Estos son Reserva de la Biosfera, Humedal reconocido por el convenio internacional Ramsar y ZEPA. Esta última hace alusión a Zona de Especial Protección de las Aves. 

Salinas del cabo de gata

Salinas del Cabo de Gata / Fuente: @SitosDeEspaña

Ahora mismo son 117 productos y diez empresas los que cuentan con este sello. Este no es fácil de conseguir, pues normalmente no hay explotaciones económicas en los parques naturales. De hecho, la sal marina del Cabo de Gata proviene de la única salina de la provincia que sobrevive a día de hoy. Antiguamente había un total de seis en la provincia. Estas se perdieron con el tiempo y hoy en día Almería es conocida por sus cultivos bajo invernadero.

Secado tradicional

La lentitud de la formación de la sal marina del Cabo de Gata también encarece su precio. Hablamos de una extensión de 400 hectáreas de salina. En esta superficie es donde tiene lugar el proceso de cristalización. Primero se deja que el agua del mar penetre. Después, se espera a que el frío de la noche haga su trabajo y los granos de sal del fondo emerjan. Al subir se atraen como si de un imán se tratase. De esta manera, la salina amanece con una gran extensión de láminas de sal como si estas hubiesen florecido. El sol se encarga de ir evaporando el agua mientras deja a la vista los “pétalos” de las escamas.

Sal marina del Cabo de Gata

Sal marina del Cabo de Gata / Fuente: lamarcaonline.es

Tras la floración de la sal, esta se recoge a mano lo antes posible. Así pues, se evita que el viento la sople y disperse los cristalitos. El paso final es dejarla a secar al sol durante más de un año para que preserve su aroma característico. De esta manera, también se conserva su blancura y su pureza. Una vez ha pasado este tiempo ya se puede comercializar. Las marcas bajo las cuales está en venta son Disal y La Ballena. Hablamos de un producto gourmet hecho para los paladares más exigentes. Cada escama es una pequeña pirámide de sal.

Usos

Suele emplearse para aderezar carnes, verduras y pescados. Su aporte también es estético y forma parte de todo un ritual. Bien es cierto que el valor nutricional que recibe tu cuerpo es el mismo que con cualquier otra sal. No obstante, su presencia puede marcar la diferencia en tu percepción de un plato en un restaurante de lujo. Al menos sabes que pagas por el máximo respeto hacia uno de los exponentes más bellos de costa mediterránea.