Las algas como guarnición son una realidad que ya ha llegado. En este artículo descubrimos el negocio de Consuelo Guerra, una científica del mar que está revolucionando la gastronomía. ¿Son las algas la nueva lechuga? ¿Se encontrarán las nuevas huertas en el mar? Nos adentramos en el apasionantee resultado de la ciencia y la gastronomía.


La huerta del mar gaditana

¡Algas! ¿Quién no se ha metido en el mar y ha salido espantado tras rozarle la pierna una de estas? Lo cierto es que son fundamentales para la supervivencia de los ecosistemas marinos. Lo curioso de ellas viene de que también son tremendamente provechosas para la salud humana. Usar algas como guarnición puede tener múltiples beneficios. Que se lo pregunten a Consuelo Guerra, creadora y genente de Suralgas.

Esta compañía se define a sí misma en su página bien como “la huerta del mar”. Le viene como anillo al dedo, ya que comercializa algas que recuerdan bastante a hortalizas habituales como la lechuga. Ofrece un producto de calidad y recolectado a mano. Como curiosidad podemos mencionar que es la única empresa andaluza especializada en recolectar y vender este producto marítimo. Tiene su sede en Vejer de la Frontera (Cádiz) y el caso de su creadora es sorprendente.

algas como guarnición

Algas wakame en una ensalada/Fuente: Pixabay

Esta estudió ciencias del mar con profesores que ya habían coqueteado con el mundo de la gastronomía. Algunos de los proyectos en los que participaron fue la paella marina del chef Ángel León. Sin embargo, el que la atrajo de forma definitiva a la cocina fue su hermano. Asistió en su compañía de este chef a charlas muy largas sobre cocina con algunos de los mejores cocineros, además de científicos. Fue la tormenta de ideas entre ciencia y cocina la que le llevó a emprender este proyecto.

Algas como guarnición con Suralgas

Su idea se basa en aprovechar un producto de proximidad de forma sostenible. Preservar los ecosistemas a largo plazo para el disfrute de las siguientes generaciones es una parte clave de la filosofía de Suralgas. Busca aumentar la presencia de algas en la cocina. Lo habitual suele ser que estas estén presentes como decoración en la alta gastronomía. Sin embargo, su proyecto persigue lograr platos con algas como guarnición. Conventirlas en un ingrediente más.

lechuga de marA través de su web podrás comprar algas marinas frescas o en salazón, además de productos elaborados. Tienes mucha variedad si quieres usar las algaslgunos de estos pueden ser pesto, pisto, tartar, crackers… Todo de algas, por supuesto. También cuentas con un sorprendente queso de cabra semicurado con algas marinas. Por último señalamos las especias hechas a partir de algas, la esencia hecha a partir de la mixtura de algas deshidratadas y la sal de algas.

Consuelo Guerra declara a la agencia EFE que busca ampliar su catálogo. Le gustaría meterse en el mundo de los platos preparados. Así ofrecería soluciones saludables a aquellas personas que no disponen del tiempo suficiente debido a su trabajo. Una virtud que comenta de las algas es que son bastante económicas. Pesan poco pero tienen bastante volumen. Por no hablar de que una vez las recolectan, permanecen vivas por un tiempo. Tardan hasta quince días en estropearse.

De este modo, puedes aprovechar todas sus virtudes nutricionales por más tiempo que con las verduras de toda la vida. A su vez, aclara que no se deben congelar. Tienen tanta agua que se quedarían blandas al hacerlo.

Las trabas

Los principales escollos que ha encontrado su creadora son de orden burocrático. Para poder utilizar los esteros donde recolecta sus algas, ha tenido que hacer muchos trámites. Estos son marismas que antiguamente se empleaban para salineras.  Los procesos burocráticos competen a pesca, costa, medio ambiente y sanidad. Pide que se aceleren para lograr la explotación de un producto respetuoso con tanto con el entorno como con la salud de las personas.

conserva de Suralgas

Conserva de Suralgas/Fuente: @saborpeninsular en Twitter

No entiende por qué otros métodos completamente agresivos, como la pesca de arrastre, poseen mayor respaldo legal. Sin lugar a dudas este es un ejemplo de cómo de desfasada se encuentra la justicia en un mundo que cambia a diario. Los pasos agigantados en tecnología son algo necesario a veces para preservar la naturaleza. Esperemos que tanto Consuelo Guerra como quienes le sigan después lo tengan mucho más fácil en adelante.

 

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