Variedades de uva recuperadas en cata virtual

Catorce variedades de uva recuperadas forman parte de un catálogo destinado a salvar el vino. Numerosos expertos se han reunido en una multitudinaria cata virtual para tomar la decisión. Por ello es que las uvas rescatadas son las más óptimas para salvarse de las consecuencias del cambio climático. A continuación te explicamos un poco del futuro de la viticultura en Castilla y León.

Punto de no retorno para el vino

El ser humano está en una encrucijada. No nos referimos al coronavirus, del cual escuchamos cada día en las noticias, sino de otro problema. La pandemia ha eclipsado en los medios los riesgos del cambio climático. Este será capaz de alterar el entorno en el que vivimos de tal manera que habrá que adaptar la viticultura. Un aumento de temperaturas se traducirá en una probable pérdida de diversidad si no actuamos a tiempo. Por ello, el mercado del vino debe adaptarse a esta nueva realidad.

La vid es una planta muy sensible a las variaciones metereológicas. Así pues, el calor puede afectar al sabor y a la graduación alcohólica. El mayor problema son las pérdidas como resultado del aumento de las temperaturas, sequías o heladas. De esta manera, los viticultores se piensan dos veces donde adquirir terrenos para el cultivo. De hecho, muchos los compran en zonas frías donde antes era impensable tener viñedos. Algunos los suben a áreas montañosas. Lo que se puede asegurar es que hay una cosa clara: la inversión en I+D va a ser imprescindible para sobrevivir. 

Cata a distancia

Siempre hay un lado positivo. En este caso se trata de las variedades de uva recuperadas en Castilla y León. Son catorce y servirán para asegurar el futuro de su patrimonio vinícola. Para proteger la diversidad de vides se reunieron 70 expertos mediante videoconferencia. En esta cata a distancia participaron miembros del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACYL).

El protagonismo lo han retenido seis variedades de uva recuperadas de la extinción. El instituto las sacó del declive en distintos puntos de Castilla y León. Cabe mencionar que lleva desde los años 90 trabajando para recuperar y seleccionar los mejores clones de variedades locales. Busca las que mejor se adapten a los cultivos de esta región y que aguanten los embistes del cambio climático. Se busca aportar valor a las zonas de origen vinícola.

Estas son las variedades de uva recuperadas

Las seis variedades son el resultado final de un minucioso proceso de selección. El conjunto consta de 14 clases, como mencionamos antes. Para encontrarlas se seleccionaron de entre más de un millar de cepas recogidas en más de 200 parcelas. De estas se escogieron 30 y de estas salieron las 14 finales. Algunas ya están reconocidas de manera oficial como variedades comerciales y otras están en evaluación. Las está tramitando la Oficina Española de Variedades Vegetales (OEVV).

variedades de uva recuperadas

Viñedos castellano-leoneses / Foto: destinocastillayleon

Las variedades de uva recuperadas que se conservarán son las siguientes: Áurea, Bastardillo Chico (Merenzao), Bruñal, Cenicienta, Estaladiña, Gajo Arroba, Mandón (Garró), Negreda, Negro Saurí (Merenzao), Puesta en Cruz (Rabigato), Puesto Mayor, Rufete Serrano Blanco, Tinto Jeromo y Verdejo Colorao.

Los catadores las consideran perfectas para el catálogo de variedades de sus zonas de referencia. Así pues, aportarán diversidad y personalidad a los vinos. Además, suponen una pauta a seguir para las Denominaciones de Origen de los próximos años. Estas priorizarán en en el origen y la resistencia al cambio climático. También hablamos de que son una opción rentable que incrementará el valor añadido de las bodegas. Producirán interesantes vinos y botellas para diferenciarse en el mercado.

I+D

Debemos priorizar en la inversión en I+D

Las labores del ITACYL son fundamentales ya que diseñan planes para fomentar la innovación en el sector agroalimentario. Aplica tecnologías y servicios punteros y fomenta la industria agroalimentaria en el ámbito comunitario. Se trata de un caso de inversión en I+D, la cual será fundamental tanto si viene del Estado como de manos privadas. Sin ella estaremos condenados a vivir en el pasado sin preparación ni para el presente ni para el futuro. El caso de los vinos es un claro ejemplo de ello. Ahora, estas variedades de uva recuperadas son una excelente noticia para la región castellano-leonesa y los viticultores de las principales zonas vinícolas.