Vino calentito: éxito navideño al norte de los Pirineos

El vino calentito lleva dos milenios calentando a los europeos. Desde Estocolmo a Alsacia, pasando por Viena y Budapest se consume esta bebida invernal. Actualmente es empleada en las Navidades y los mercados la siguen vendiendo como en la Edad Media. A continuación te explicamos su historia y su receta. Aprovecha y prepáralo antes de que los más puristas te quemen por hereje.

La receta

Es cultura general decir que España es un país con una tradición vinícola riquísima. En este país abunda la diversidad de uvas y tenemos vinos de todos los colores y sabores. Hay una infinitud de matices. Aquí hay de todo en cuanto a vinos se refiere. ¿Seguro? Hay algo que no encontramos ni en España ni en Hispanoamérica. Estamos hablando de vino calentito especiado, una verdadera tradición navideña en el centro y en el norte de Europa. Leyendo esto es posible que te estés preguntando: ¿a quién se le ocurre calentar vino?

Vino en una taza

Vino en una taza

No todos los vinos valen. Son preferibles los ligeros, semisecos y con un sabor potente a la vez que simple. Puedes descartar todos los que hayan pasado por una barrica. Esto se debe a que con las especias no podrás apreciar ninguno de los matices. Por este motivo no debes preocuparte a la hora de elaborarlo en casa. Los ingredientes para seis copas son fáciles de conseguir, además de económicos:

  • Una botella de vino tinto
  • Una naranja
  • Cien gramos de azúcar en polvo
  • Una rama de canela
  • Una estrella de anís estrellado
  • Dos clavos de olor
  • Una pizca de nuez moscada rallada

Vino calentito: un poco de historia

La idea de calentar el vino surgió en el Imperio Romano cuando Jesucristo contaba con 20 años. Comenzó a hervirse miel en el vino antes de agregar especias. Entre estas podemos mencionar pimienta, laurel, nardo y azafrán. También se añadían dátiles tostados a la bebida. El último paso era diluir esta mezcla en un vino de calidad para suavizarla. 

Dicha bebida se expandía por Europa al mismo ritmo que el imperio. Por ello es que llegó a la época medieval principalmente en el centro del continente bajo el nombre de Hipocrás. El nombre proviene de que se le atribuye al griego Hipócrates en el siglo V A.C. Sin embargo, no hay ninguna prueba de que este lo inventase.

Mercado navideño en Alemania

Mercado navideño en Alemania

Un claro ejemplo es el de Montpellier en Francia. La ciudad adquirió prestigio internacional por el comercio de vino calentito especiado. Al ser una ciudad portuaria contaba con el privilegio de la llegada de especias orientales. Hizo del clavo uno de los puntos fuertes del vino.

Un poco más al norte se sitúa Suecia. Fue en el siglo XVI cuando el monarca Gustavo, gran aficionado a la mezcla, la dio a conocer a los aristócratas. Era un sibarita y conocía los mejores vinos del continente. Mezclaba vinos del Rin. Un siglo más tarde llega al pueblo y se populariza como Glögg (vino caliente).

Vaso de vino calentito con rodaja de naranja

Vaso de vino calentito con rodaja de naranja

Ya a finales del siglo XIX, con el auge de la burguesía y la industria, se terminó de expandir por Europa. Los comerciantes lograron asociarlo a la Navidad mediante el marketing existente en aquella época. En aquel periodo dejó de usarse la miel.

El éxito del vino calentito

La vida social transcurría básicamente en los mercados durante la Edad Media y la Edad Moderna. Estos eran el equivalente a los redes sociales. Sin embargo, el gélido invierno al norte de los Pirineos perjudicaba a los comerciantes. La tónica general era recogerse en casa durante estos meses y por ello es que calentaban vino. Se lo ofrecían a sus clientes para que estos aguantasen más tiempo en la calle y se quedasen a charlar. De esta manera, entre una cosa y otra los mercados no se vaciaban.

taza de vino calentito

Taza de vino calentito

Suecia es probable que sea el país donde más ha triunfado. En el país escandinavo está muy extendida la venta de botellas de Glögg ya preparado. Esto no se ve tan fácilmente en otros países como Alemania, donde recibe el nombre de Glühwein. Estas son las dos versiones principales de la bebida. La sueca suele añadir algo de vodka o Aquavit a la bebida debido al rigor del invierno. Además, se sirve en una taza con frutos secos en el fondo. La versión germánica cuenta con la receta mencionada al principio del artículo.

Es común que los suecos compren cantidades de botellas exorbitadas. No es que sean unos alcohólicos empedernidos. La costumbre responde a que no se beben todas en invierno. Las botellas sobrantes son empleadas en verano a modo de sangría. Le dan la vuelta a la tortilla y las sirven frías para refrescarse. Por ello es que el mundo del vino no deja de sorprendernos. Se trata de una bebida en la que la innovación y la tradición son dos de sus constantes más características. ¿Te entran ganas de probar ahora el vino calentito?