Ofertas gastronómicas cambiadas por el virus

Los efectos de la pandemia del coronavirus siguen notándose en el sector de la hostelería, donde han sido necesarios más cambios en esta nueva normalidad. Pertenecientes a la antigua -aquella de se disfrutó por última vez la semana previa a la declaración del estado de alarma- quedan la variedad de menús y tapas o los platos compartidos. Las ofertas gastronómicas actuales, en tiempos de la Covid-19, son distintas e incluso más reducidas. Te contamos más al detalle a continuación porque tanto en bares como en restaurantes, las tornas han cambiado. 

Dura adaptación por la menor demanda

Desde que finalizase el periodo de parálisis absoluta en el sector, los hosteleros fueron reabriendo a su ritmo los negocios no sin antes adoptar las primeras medidas de prevención e higiene. El coronavirus seguía y sigue ahí, al acecho. Poco a poco también se fueron levantando los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE). Pero otra de las decisiones que no tuvieron más remedio que tomar los propietarios de bares o restaurantes recaía sobre las ofertas gastronómicas. Debían ajustar la carta de comidas a la demanda que se avecinaba, que no iba a ser igual que la de la vieja normalidad.

Sin turismo extranjero y con una clientela nacional con menor poder adquisitivo por la crisis, la oferta tenía que modificarse. Al tiempo que su consulta pasaba a ser en formato digital (con códigos QR en las mesas) u obligaba a plastificar los cartones o papeles tradicionales donde aparecían expuestos los platos y bebidas. La verdad es que cada uno optó por la medida que más le convenció, siendo la segunda más laboriosa al requerir desinfección tras cada uso. Ahí no acabaron las nuevas medidas, ya que había que actuar igualmente en el contenido de la carta.

Ofertas gastronómicas reducidas en variedad

De esa manera, en la actualidad ya se observa una versión reducida de menús, tapas e incluso raciones para compartir entre varios comensales. Los expertos recomiendan no comer las mismas personas de los mismos platos y mucho menos con cubiertos en común, por el riesgo de contagiarse unas de otras. Sin embargo, esto es complicado de controlar en cada mesa en la que se reúnen para comer o cenar amigos, familiares o parejas. Si comparten otros momentos de la vida personal y el ocio, no tiene sentido aplicarse esta restricción a la hora de probar manjares…

ofertas gastronómicas plato carne patatas

Plato individual de pollo, patatas y verduras

Por otro lado, en cuanto a la reducción de las ofertas gastronómicas es bastante comprensible desde el punto de vista del hostelero que no puede mantener en su stock una amplia variedad de alimentos. La menor demanda diaria vuelve esto inviable por las pérdidas que supone el no consumir unos productos, en la mayoría de casos, muy perecederos. Aunque esto se derive en una menor variedad en la carta, los dueños de bares y restaurantes también saben cuáles son sus platos más solicitados. Así que ahora dejan todo su potencial en ellos en la medida de lo posible.

Menús diferentes, compuestos por platos que el hostelero sí puede permitirse tener en su local ajustándose a la demanda y también ‘tapeo’ actualizado. De lo explicado anteriormente se puede derivar la desaparición de esas raciones compartidas en un mismo recipiente. Así, las tapas para varias personas se ven menos, aunque todo depende de cada bar o restaurante. En cuanto a la variedad de ingredientes en ellas, aquí sucede igual que en el menú: ya no existe un catálogo tan amplio en el que elegir. Esto es así en numerosos establecimientos del país, pero siempre puedes encontrar excepciones, claro está.

ensalada

Ensalada con verduras varias y queso para compartir entre comensales

Productos más castigados por esta situación

Entre los alimentos que más han sufrido el castigo de no poder estar disponibles en las cartas nos encontramos esos frescos: pescados, carnes, frutas y verduras. No quiere esto significar que si acudes a un local de restauración o un bar de tu barrio no vas a poder disfrutar de una refrescante ensalada, un rico solomillo de cerdo o un atún rojo. Simplemente este problema recae en las alternativas y opciones de elegir al gusto o a lo que más apetece en ese momento. Al paladar le toca así adaptarse a las actuales ofertas gastronómicas que han cambiado por un virus que sigue reinando en cada apartado de nuestras vidas. Pero calma, que todo esto acabará algún día.