Aceite de coco, ahora saludable

Desde hace unos años se está revirtiendo la mala fama del aceite de coco. La cantidad de grasas saturadas que este tiene en su composición sostenía la hipótesis de que no era saludable. Ahora todo ha cambiado y aquí te contamos por qué junto a sus beneficios para la salud. Además, analizamos el riesgo que conlleva para el medio ambiente, otro de sus aspectos polémicos.

Como sucede en casi todas las generalidades, no suelen ser buenas y esto es lo que ha sucedido con el aceite de coco. Aunque el 88 % de la grasa es grasa saturada (un porcentaje muy superior al de la mantequilla que es de un 52 %) la existencia del ácido láurico tiene un efecto beneficioso en el resto de las grasas de nuestro organismo.

Es conocido que la ingesta de grasas saturadas también produce colesterol HDL -el llamado colesterol bueno- y a la vez LDL o colesterol malo. Normalmente el balance entre estos dos lo suele ganar el colesterol malo en el caso de las grasas saturadas, aumentando el riesgo cardiovascular.

aceite de coco

Cocos

En realidad, ¿cómo es este líquido?

El origen del aceite de coco como su nombre indica proviene del coco, que son los frutos de las palmeras. En concreto de una palmera que pertenece a la familia Arecaceae y que crece en climas tropicales. Estos árboles suelen llegar a medir hasta 20 metros de altura.

Actualmente una vez cosechados los cocos se les extrae la pulpa y se les somete a un proceso de rallado y secado. Esta “pasta” llamada cupra se conserva hasta el momento de la extracción. Una vez se quiere extraer el aceite se aplica calor y prensado. Además, se realiza posteriormente un proceso de refinado en el que se blanquea el producto y se realiza una desodorización para que tenga mejor aceptación.

Existe otro proceso de extracción que recibe comercialmente el nombre de virgen extra. Este sistema utiliza la pulpa del coco en fresco y no utiliza calor en la extracción, es decir, es una extracción puramente mecánica, siendo más respetuoso con el producto final. Tampoco en este proceso se utiliza ningún sistema químico de refinado.

Composición

La composición del aceite de coco es principalmente ácido láurico con un 49 %, ácido mirístico con un 16 %, ácido caprílico con un 9 %, ácido cáprico con un 8 % y ácido oleico con un 8 %. Lo complementan el ácido palmítico y estereárico con un 6 % y 4 % respectivamente.

En cuanto a vitaminas destacan el aporte de vitamina E y K. En lo referente a los minerales destaca el aporte de hierro, aunque con cantidades moderadas.

Beneficios del aceite de coco

Aunque siempre ha estado dentro de las grasas saturadas, el aceite de coco tiene un alto nivel de ácidos grasos de cadena media. Estos triglicéridos junto con el ácido láurico tiene un papel importante en la oxidación de otras grasas utilizando estos recursos como combustible del organismo y evitando que estos se acumulen. Esta es una de las razones por la que muchos deportistas las utilicen para mejorar su rendimiento.

El papel del ácido láurico, caprílico y cáprico, así como los polifenoles, le confieren además ciertas propiedades fúngicas y antibacterianas. Estas pueden ayudar a problemas gástricos, así como algunas infecciones de estómago. El tener un nivel alto de grasas saturadas le aporta propiedades saciantes muy interesantes para algunas dietas. También ayudan a realizar una digestión más lenta.

Uso en la cocina

Se debe destacar que es un aceite que tiene una baja oxidación por lo que no se enrancia fácilmente. Es un aceite que aguanta muy bien la temperatura y no pierde propiedades al freír. Su punto de humo esta en 230º, lo que le convierte en un buen aceite para cocinar y realizar recetas que utilicen temperaturas superiores a los 200º.

Riesgo medioambiental

El gran aumento del consumo del aceite de coco a nivel mundial y el aumento del precio de esta materia prima ha afectado a los países productores. Todo ello deriva generando dos problemas principales. En primer lugar la devastación del territorio que se produce para aumentar la producción en países como Indonesia, Malasia y Filipinas.

El riesgo medioambiental ha movilizado en los últimos años a las Naciones Unidas para el desarrollo, en un intento de controlar esta progresión. Estos programas y otros creados por multinacionales pretenden tener un crecimiento sostenible en territorios donde el control es realmente complejo.

bote con aceite

Aceite de coco en tarro, de uso cosmético

Por otro lado el uso de pesticidas en la producción y el uso de productos químicos también es una asignatura pendiente de control. También lo es el control de todos los aceites de coco que aseguran una trazabilidad y ecología en su etiquetaje, identificándolos simplemente como Bio.

Por último, debemos indicar que en un país mediterráneo como España donde la producción, el precio y la calidad del aceite de oliva es excelente pierde sentido, en general, la utilización de este tipo de aceite. Sin embargo, si se consolida el aceite de coco será un rival en el mercado internacional de aceites, en especial en los países asiáticos.

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