Etiquetados engañosos, ¿un problema con solución?

Durante los últimos tiempos y, en especial, con la llegada de la conocida Operación Bikini muchos consumidores están optando por adquirir productos más sanos. Pero el problema viene cuando no se sabe identificar qué alimento es mejor. Y es que, el tema de los etiquetados engañosos está presente desde hace bastante tiempo. De hecho, son las propias marcas las que llevan a confusión a sus propios clientes. Dándoles una información errónea o exagerada de sus propios productos. Pero, ¿sabes cuál puede ser la solución a este aspecto? Numerosos expertos están trabajando para que tanto empresas como consumidores sepan leer todas las etiquetas.

Dudas entre la población por los etiquetados engañosos

El último Eurobarómetro ha confirmado que más de la mitad de la población española cree que los alimentos que consumen a diario contienen sustancias dañinas. Esta afirmación tiene varias explicaciones. Algunos de estos factores pueden ser la recepción de informaciones contradictorias o la “quimiofobia”. Aunque, también puede ser por el miedo a alertas que han lastrado la credibilidad del sector y las malas prácticas de los propios fabricantes.

etiquetado miel

Etiqueta de un bote de miel origen España / Foto: Iván Sevilla

Y es que, la inclusión de logos o menciones engañosas en los envases está a la orden del día. Por lo tanto, ante este panorama de desconfianza por parte de los consumidores, todos los responsables de seguridad alimentaria a nivel europeo están apostando por la autocrítica. Una reflexión de puertas hacia dentro para adaptarse al nuevo escenario informativo. Donde los conceptos de credibilidad, honestidad y coherencia son primordiales. Sobre todo, en el etiquetado de los productos y su publicidad.

Todo esto no quita que, en ocasiones, la alarma social está injustificada. Al contrario de lo que puedas pensar, la Unión Europea posee muchos mecanismos de seguridad alimentaria. Incluso dispone de multitud de controles para evitar cualquier tipo de fraude. Además, desde los altos cargos europeos indican que la gran mayoría de los fabricantes cumplen con la ley.

Etiquetados engañosos

Carro de la compra. Fuente: sp.depositphotos.com

Etiquetados engañosos que llevan a error

Aunque parte de la desconfianza es creada por nosotros mismos, sí existen alimentos con publicidad o etiquetados engañosos. Y es que, sobre todo, en determinados sectores como el de los huevos o la leche aparecen logos, sellos o menciones que confunden al comprador.

De hecho, el responsable de Seguridad Alimentaria de Aecoc ha confirmado al periódico ABC que a veces se utilizan menciones falsas. Siempre con el objetivo de conseguir una diferenciación clara de los competidores. Además, muchos de estos productos se mueven en un terreno gris a nivel normativo. Un claro ejemplo es la falta de honestidad por parte de ciertas empresas al incorporar la etiqueta de “sin gluten” cuando ningún producto en esa categoría lo tiene.

Etiquetados engañosos

Estantería de supermercado. Fuente: ruffino.com.ar (pinterest.com)

Etiquetas con trampa

Otro tipo de etiquetados engañosos son aquellos que muestran una denominación o foto del producto que se no corresponde con la realidad. Este aspecto es muy común en algunas categorías de productos como los zumos sin fruta y las lonchas de queso sin grasa láctea. O, incluso, el york que no es jamón o las bebidas vegetales que no se pueden denominar leches, o la carne picada con espesantes.

Aunque puedas pensar que es en el etiquetado donde aparecen más engaños, no es del todo cierto. Y es que, es la publicidad la que está llena de exageraciones, alegaciones falsas y atribuciones de propiedades que realmente no son correctas. Incluso hay abusos sobre alegaciones nutricionales y la atribución de beneficios a la salud. Todo esto confirmado y corroborado por el portavoz de la OCU.

 

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No siempre es culpa de las empresas

La responsable de Calidad de Lácteas del Jarama, Marisa Zabaleta afirma que, aparte de la problemática de los etiquetados engañosos, hay que destacar la desinformación con la que la mayoría de los consumidores realizan su compra. Y es que, muchos de ellos desconocen como leer correctamente la etiqueta de algún producto. O no saben reconocer una buena información relativa a la nutrición. Incluso destaca el total desconocimiento sobre el significado real de la fecha de caducidad y de consumo preferente.

Como has podido comprobar, está claro que hay un problema en cuanto al etiquetado se refiere. Pero, también es nuestra tarea como consumidores la de informarnos y querer conocer el significado de todos los aspectos que ponen a nuestra disposición los fabricantes. Solo con un trabajo conjunto de ambas partes se podrá dar una solución eficaz al grave problema que pueden llegar a ocasionar los etiquetados engañosos. ¡Es tarea de todos!

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