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Alerta alimentaria, otro fraude jamonero

Una nueva alerta alimentaria sacude el mundo del jamón. No es la primera vez que una empresa intenta hacer pasar por ibérico el jamón que no lo es. Al fin y al cabo, se trata de uno de los reyes de la gastronomía española. Sin embargo, los incumplimientos en materia sanitaria a veces llevan a cabo a graves problemas de salud pública. ¿Cómo se destapó este escándalo? ¡Descubáramoslo!

¡Alerta alimentaria en Badajoz!

La Guardia Civil ha destapado hace unos diez días la alerta sanitaria provocada por más de 29.000 piezas de jamón que no cumplían con los requisitos sanitarios. Descubrieron el fraude de manera conjunta con los veterinarios de los Servicios Extremeños de Salud. Este implica a siete empresas de Badajoz, Salamanca, Madrid y Murcia. Pero… ¿Qué ha pasado exactamente?

El Seprona (servicio de protección de la naturaleza de la Guardia Civil) inspeccionó un establecimiento de alimentación en Zafra, Badajoz. Detectó, junto a un equipo de veterinarios, numerosas anomalías en los productos cárnicos (jamones, paletas y derivados). Además no pudieron comprobar la trazabilidad de estos productos. Por si fuera poco, fueron almacenados junto a otros elementos de origen animal no destinados al consumo humano. Por lo tanto, los responsables del local cometieron distintas irregularidades.

cómo conservar el jamón/alerta alimentaria
Se debe cortar jamón tan solo por un área de la pata para después ir extendiendo el corte/Fuente: Pixabay

Desperdicio de alimentos

Finalmente, el Seprona corroboró que los dueños del local vendían jamón de trazabilidad confusa, sin etiquetas y sin registros sanitarios. También los papeles relativos al comercio eran fraudulentos, ya que amparaban transacciones no realizadas. Además quedaba constancia en estos de que varios clientes habían devuelto el jamón al darse cuenta de su mal estado. El resultado de todo son más de 19.600 perniles de cerdo dentro de 29.000 piezas que serán destruidas debido a la alerta sanitaria.

Por lo tanto, debido a la avaricia de unos pocos que se saltan la ley a la torera, se desperdiciarán toneladas de carne. Debemos recordar que el 26’4% de la población española se encuentra en riesgo de pobreza. Nos parece indignante que esta clase de chanchullos lleve a perder tanta comida cuando el número de familias que acude a los comedores sociales ha aumentado tanto. No es el primer caso de fraude alimentario que tratamos. Sin embargo, nos gustaría que fuera el último.

 

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